Vamos a tratar un tema delicado y candente: el sufrimiento animal.
Un artista, Guillermo Vargas Habacuc, hizo una instalación con un perro de la calle. Se creó un mito, y se lo quieren comer crudo, miren la noticia en contemporaneizarte. Ahí tienen un video altamente conmovedor e impactante, sacado de ArteSpain, pero antes de votar, lean esto, dónde la galería responsable da mayores especificaciones.
El artista ha querido mantener la intriga acerca de si maltrató o no al animal. ¿Por qué? Porque lo más probable es que no lo haya hecho. No sólo tendría que ser una mala persona, sino que además tendría que ser idiota para enfrentarse a una posible demanda internacional por maltrato a los animales.
Lo que quiere es armar revuelo, como todo buen artista, cosa que está consiguiendo, y que con motivo de esto haya que discutir qué es crueldad con los animales. Yo creo que la Galería Códice debe tener pruebas de que no se ha maltratado al perrete, porque tampoco deben ser imbéciles, y deben estar bien cubiertos. El Arte puede consistir en generar reacción.
Por un lado nadie de los que visitó la muestra se la jugó a liberar al perro, y eso ya es significativo. Por otro lado, lo que a mí me hace pensar, es que todos lo apuntan al artista con el dedo, y nadie se mira al espejo (la muestra cuenta con un texto escrito con comida para perros en una pared que dice algo como: “eres lo que lees”, que para mí significa: eres lo que estás interpretando de la obra).
Es que la gente se cree que tener un perro en un apartamento de 70 metros cuadrados (y menos, quise ser generoso) y sacarlo a pasear cinco minutos para que se eche un cago en la calle y para presumir de pedigree no es una crueldad, cuando está muy claro que los perros son felices al aire libre corriendo por el cesped y olfateando a otros perros, es decir, que son animales que deberían vivir por lo menos en casas con patio, donde gocen de cierta libertad de movimientos.
No todo el mundo debería poder tener un perro, es una libertad más que discutible.
En estos blogs de arte reniegan con la posibilidad de que la instalación sea arte. Para mí lo es, definitivamente, justamente porque ha conseguido instalar la temática.
El tío se la jugó con dos huevos, y estoy seguro que no lo hace por hacer apología de la crueldad, sino todo lo contrario. ¿Conocen a Andy Kauffman, el de la película Man on The Moon, que decía que las mujeres eran inferiores y las desafiaba a que le ganaran con lucha libre? Un bastardo semejante, al que acusaban de machista l@s que “leían literalmente” sus acciones.